Acciones de mejora de las relaciones laborales (7)

Cumplimiento pleno y de buena fe de las reglas

Un principio central de las relaciones laborales es que las reglas establecidas (Constitución, leyes, reglamentos) y las que son fruto de un acuerdo,  deben cumplirse en forma integral y de buena fe por los actores sociales. Esta es la base para construir confianza y un incentivo para seguir negociando y pactando reglas.

Este es un tema de cultura de las relaciones laborales. Si alguno de los actores sociales o el gobierno no respetan las reglas, aún en las situaciones más álgidas o de subido conflicto, se está  contribuyendo a debilitar el sistema y la confianza entre los actores que operan en el mismo. Se cae en una situación que los sociólogos llaman de anomia. Esto significa que las reglas existen, pero están descaecidas, desoídas. Esta práctica desincentiva negociar a futuro y acordar otras reglas.

Y así se puede pasar a un estadio de caos, en que lo que importa es la lucha de poderes políticos o de clases sociales y de lograr la supremacía de un grupo o clase, en desmedro del otro. En este escenario, lamentablemente la vigencia efectiva del Derecho y la práctica de una relación cooperativa y de confianza entre los actores sociales, pasa a un segundo  plano.

Hay algunos casos en nuestra práctica laboral que denotan esta suerte de anomia.

Por ejemplo, en materia de huelga hay una ley vigente que obliga a quien se disponga a hacerla, a anunciarla al Ministerio de Trabajo con siete días de anticipación. Esta regla no se cumple.

También en el caso de interrupción de un servicio  público o de un servicio de utilidad pública por una medida de huelga, el gobierno tiene la obligación constitucional y legal de que se garantice la  prestación de servicios  mínimos, por parte del órgano público o empresa privada concesionaria. La norma apunta a que el usuario no se quede sin la prestación del servicio. En la práctica, los servicios públicos se interrumpen y no hay servicios mínimos. En este caso tampoco se cumple la normativa.

En general, nuestras relaciones laborales tienen que mejorar mucho. Hay que trabajar intensamente en cambiar la cultura de recurrir rápidamente a las medidas de conflicto, sin antes agotar en forma paciente y persistente, los mecanismos de prevención y de solución de conflicto previamente acordados.

Este es otro ejemplo de anomia. En la realidad profesional observamos que muchas medidas de conflicto se llevan a la práctica sin antes haber recorrido todas las etapas acordadas para solucionarlo. Se saltean etapas y se disponen medidas con diferente intensidad, lo que genera para el actor social perjudicado, una insatisfacción y descreimiento de la efectividad de las reglas.

Lo  normal es que estas reglas sean cumplidas en forma integral y de buena fe. Hay que generar el hábito de que primero hay que dialogar intensamente y extremar esfuerzos para lograr un acuerdo. Y si luego de agotadas las instancias de negociación acordadas, las partes no logran ponerse de acuerdo, deberían ensayarse soluciones a través de la recurrencia a la Justicia o a un tribunal arbitral voluntario cuando el tema de debate sea una cuestión jurídica.

En el caso que se trate de conflictos de intereses que involucren aspectos económicos,  deberían resolverlos directamente los actores sociales por sí mismos o con la ayuda de un conciliador/mediador independiente del gobierno y de las partes.

La propuesta va en el sentido de establecer una norma que garantice el cumplimiento integral y de buena fe de las normas pactadas. Asimismo, la norma debería establecerse un mecanismo subsidiario al que puedan acordar las partes, en lo que refiere a las sanciones por el incumplimiento del acuerdo. La sanción fuerte que se prevea constituirá un desincentivo a incumplir el acuerdo.

Está claro que el cumplimiento efectivo de las normas es esencial para la vigencia real del Estado de Derecho. El gobierno y la justicia tienen sus roles pautados por las normas y deben cumplirlos integralmente y en forma independiente, sin interferencias.

Y también los actores sociales deben de realizar su aporte en el sentido de realizar sus máximos esfuerzos para que las normas se cumplan en forma plena y de buena fe, como forma de dotar confianza, solidez y estabilidad a las relaciones laborales. Esto también lo promueve la OIT a través de los dictámenes del Comité de Libertad Sindical.